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Audiencias y desinformación: la importancia de los canales abiertos

By septiembre 9, 2024No Comments

¿Cuántas veces te has detenido a pensar “quién va a leer esto que escribo”, “cuál será la reacción que provocará” o “a qué debo dar prioridad”? 

Hay algo curioso que a veces sentimos dentro del periodismo: que nadie nos está viendo, escuchando o leyendo; que las grandes investigaciones las leemos entre nosotros y pocas personas ponen atención a otras cosas que no sea lo que está en tendencia. No confirmaré ni negaré esas afirmaciones, sólo diré que todo esto está muy relacionado con un tema que ha ganado relevancia con el paso del tiempo: las audiencias. Hoy hablaremos de ellas de manera breve, y de su relevancia dentro del tema de la desinformación y la verificación. 

 

Cómo vemos a las audiencias…

Primero, quiero hablar de las diferentes formas que tenemos de relacionarnos con las audiencias. Hace algunos años, mientras era editora web en un sitio, la indicación era alcanzar cierto número de lecturas. En ese y otros espacios, me he topado con colegas que se fijan mucho en los resultados numéricos que les exigen (o sea, que no es tanto su culpa) y dejan de lado el impacto real de los contenidos en sus audiencias, recurriendo incluso a malas prácticas, como poner títulos engañosos. Y aunque hasta la fecha me parece algo nefasto, entiendo de dónde o quiénes sale esa orden. 

Más adelante me topé con grandes investigaciones que, aunque eran increíbles, no alcanzaban a lograr la relevancia que merecían, o sus hallazgos no eran comunicados de la mejor manera. Por otro lado, había medios que ponían mayor prioridad a quienes consumían sus contenidos y actuaban conforme a eso. Esta última forma me parece más atractiva. Observar su aplicación en los medios de verificación me ha ayudado a entender mejor cómo hacerlo. 

 

La importancia para la verificación

Durante las elecciones de  2018, en México se lanzó el Proyecto #Verificado2018, de VerificadoMX. En ese momento, como casi recién egresada, me sorprendió lo simple que era enviar un mensaje vía DM a sus periodistas para pedirles que verificaran algo. Sé que no era la primera vez que alguien ponía un número o un WhatsApp a disposición (desde que iba a la escuela primaria las personas de mi ciudad hablaban a la televisora local para reportar cosas); lo que me impactaba era la promesa: te digo si alguien te miente, en este caso, tu político, y te lo digo de manera directa.

 

Buenas prácticas

Esa fue la primera vez que lo observé en casos de verificación o combate a la desinformación. Conforme he ido conociendo más medios y consumiendo más noticias, he visto esta buena práctica en medios de diferentes países. ¿La vemos mucho más activa en los procesos electorales? Definitivamente. 

El Sabueso, Verificado MX o Colombia Check son sólo algunos casos. Este último incluso ha creado toda una dinámica con el Gato Chequea Bot. Cada proyecto lo adapta a sus audiencias y a la forma en que se comunican con ellas, pero se ponen ahí a disposición, a preguntar: ¿qué es lo que necesitas de mí? Algo que deberíamos hacer no sólo cuando hablamos de desinformación. 

 

Ejercicio de autorreflexión 

Entonces, ¿cuál es nuestra relación con las audiencias como periodistas o medios? Yo no siempre me detuve a pensarlo de manera consciente: me enredé con la dinámica de entregar los números que pedían y de creer que lanzar cierto tipo de notas me ayudaría en las metas, pero también me enojé cuando me ordenaron lanzar una nota para llevarla antes que nadie (aún sin tener información verificada) con información que podía ser alarmista. Ahora sigo trabajando en cosas de redes y quiero morirme cuando alguien nos señala una inconsistencia en la información porque siento que fallé por completo, porque aunque siempre lo puedo cambiar, muchas personas seguro ya lo vieron mal. 

Por eso creo que es importante mantener canales abiertos, para que nuestros lectores puedan darnos su retroalimentación. Poder preguntar en qué quieren indagar, qué formatos les son más cómodos o útiles, quizás hasta qué tipo de lenguaje. También, para poder explicarles de la mejor manera por qué hacemos o dejamos de hacer ciertas cosas.  

Y no es que se tenga que cumplir todo al pie de la letra, pero sí aquello que vaya acorde al medio, su capacidad técnica y de personal humano. Quizás no podrás llevar todo tu trabajo o verificaciones a un reel o hacer un newsletter diario o semanal, pero sí responder en el chat con un “cierto” o “falso” (más su explicación). Eso que se pueda hacer tendrá valor para quienes consumen nuestros contenidos, porque sabrán que fueron escuchados. 

¿Quieres hacerte preguntas sobre la relación que tienes con tus audiencias? Te dejamos un quiz (sin respuestas buenas o malas) para la autorreflexión.