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¿Qué son las competencias AMI y por qué tenemos que entenderlas como periodistas?

By mayo 15, 2024No Comments

¿Tienes cinco minutos para hablar de Alfabetización Mediática e Informacional (AMI)? Este texto es para hablar sobre ella, no importa si ya sabes un poco al respecto o si es un concepto completamente nuevo para ti. Lo importante es mostrarte (o recordarte) lo que puedes hacer con ella y su importancia para el desarrollo de la sociedad.

Por supuesto, lo primero es saber de qué estamos hablando. Según la DW Akademie, la Alfabetización Mediática e Informacional es “la capacidad de entender cómo funcionan los medios de comunicación y cómo se pueden utilizar para participar en el debate público. La AMI incluye las redes sociales como Facebook, así como medios tradicionales como los libros, los periódicos, la radio y la televisión”.

 

Competencias AMI que nos ayudan a lograrlo 

Obvio que esto no se logra de la noche a la mañana. Pero para hacerlo necesitamos las cinco competencias que forman parte de la AMI. Hablamos de la capacidad de 1- acceder a la información, 2- analizar la información, 3- crear información, 4- reflexionar en base a la información y 5- tomar acción con base en  la información. Estas cinco capacidades, a las que podemos llamar AACRA, te convertirán en un ciudadano ideal desde el punto de vista periodístico. 

Pero veamos exactamente a qué se refiere cada una:

 

Competencia Definición Ejemplo
Acceso Se refiere a las herramientas y habilidades que tiene una persona para acceder a la información y/o a los medios de comunicación.

Esto implica encontrar las fuentes necesarias y poder verificar en otros sitios.

Que una persona, después de escucha un rumor sobre un candidato político, cuente con los medios físicos necesarios para acceder a la información (computadora, periódico, radio, redes, etc.) y verificarla a través de otras fuentes.
Análisis Se refiere a que la persona desarrolle la capacidad de analizar críticamente por qué los medios dicen lo que dicen, citan ciertas fuentes en vez de otras, etc. Que la persona sea capaz de cuestionar si hay un objetivo específico por parte de quien difunde la información, y cómo contrasta su información con otras versiones de la misma. Que una persona sea capaz de analizar si es cierto que «los pobres pagan menos impuestos que los ricos», como se dijo en un programa televisivo sobre los «inconvenientes» de una nueva reforma fiscal, cuáles son sus fuentes y en qué se basaron para tal afirmación, así como ver qué han dicho otras fuentes y, sobre todo, qué dicen los datos.
Creación Se refiere a la habilidad de crear contenido con información confiable o que reproduzca la misma, ya sea en el entorno físico o digital. Que la persona esté capacitada para crear contenido verídico, contrastado, respecto a las elecciones, y así ayudar a otras a tomar una decisión basada en una información sólida. Puede ser información sobre los candidatos, sobre sus propuestas, etc.
Reflexión Se refiere a la capacidad de reflexionar sobre qué se aprendió en el proceso de informarse. ¿Cómo funcionó la información conmigo y con otras personas? ¿Qué cambió en cada caso? ¿Qué se puede mejorar y cómo?  Que, luego de terminada una campaña electoral, la persona se tome el tiempo de preguntarse qué aprendió de todo el proceso, incluyendo del funcionamiento de los medios; cuáles le fueron útiles, cuáles no y por qué; y cómo cree que podría mejorar aún más su consumo de información.
Acción Se refiere a la capacidad de preguntarse cómo puede participar activamente en el proceso de información.   Que la persona sepa explicarle a un familiar por qué cierta información es falsa y no debe compartirla a otras personas, así como enseñarle y fomentar en ella el uso de las competencias AMI.

 

Las competencias como ideal 

Como periodista y/o creadora de contenido, uno de mis grandes sueños es que exista una audiencia real y cada vez más grande con dichas competencias. Sé que todavía falta mucho para eso, pero ¿cómo sería? Imaginemos a una de sus integrantes. Digamos que se llama Rocío.

Rocío se despierta cada mañana y, en lo que desayuna, ve un noticiero en el que hablan debaten una información falsa que circuló sobre adultos mayores de 65 años que no podían votar en las elecciones. Mientras se desplaza al trabajo en transporte público, lee otras fuentes sobre este tema que tanto le llamó la atención. Antes de arrancar con sus labores en la oficina, busca otro texto. Entonces decide hablar al respecto en un grupo familiar: resume la noticia, explica por qué es falsa y debate con otras personas al respecto. Al hacerlo, se da cuenta de que hay personas que todavía creen en la información falsa. Decide responderles explicando cómo llegó a la conclusión de que la información es falsa, además de lo dañino que puede ser que esas personas la sigan compartiendo. Al final, las personas entienden y comparten esta nueva información. 

Ese es el ideal. Pero, ¿cuál es la realidad? Es probable que Rocío se quede con la información que llegó a un grupo de WhatsApp, el volante que encontró en la calle, el video que salió en Tik Tok o lo que le dijeron sus vecinas. Tomó lo primero que le llegó a ella y esa fue la información que compartió. 

 

Audiencias y periodistas de calidad 

No se trata de depositar toda la responsabilidad en las audiencias, como tampoco de asumir que las audiencias se equivocan todo el tiempo. En un proceso de comunicación e información siempre habrá limitaciones para quien recibe la información, incluyendo periodistas. Pero la meta sí debería ser que cada vez más personas cuenten con dichas competencias.

¿Cómo lograrlo? 

Los periodistas tenemos un papel clave en esta labor. Para lograr audiencias críticas debemos involucrarnos en el desarrollo de sus habilidades. Y esto lo podemos hacer de diferentes maneras: 

  • La más básica es crear contenido que explique estas competencias. 
  • Dar a conocer la línea editorial que sigue el medio o el periodista. 
  • Ser transparentes respecto a de dónde vienen los recursos y quienes integran nuestro medio. 
  • Explicar cómo se llevó a cabo una nota o reportaje.  
  • Siempre contar con fuentes confiables y mencionarlas.
  • Invitar a las audiencias a compartir y conversar sobre cierta información (tener espacios abiertos para lograrlo) 
  • Dar talleres y/o capacitaciones a las audiencias para mejorar sus habilidades de análisis y de creación de la información.
  • Contar con un área que se dedique a explicar la información falsa o a aclarar ciertos contextos. 

 

Hacia un objetivo 

Lo que buscamos es que las audiencias sean críticas, informadas y estén capacitadas para lograr, entre otras cosas: disminuir la creación y propagación de información falsa, así como la polarización. Y, por supuesto, que contribuyan a fomentar un diálogo pacífico y un mejor desarrollo social. La AMI puede contribuir a esto.

¿Qué tanto aprendiste sobre AMI y sus competencias? Responde este quiz para descubrirlo.